¡Todos con Luis Pérez!
La política antioqueña está inclinada
hacia un nuevo héroe, un político de tradición liberal, o por lo menos eso dice
él, que nació hace unos meses y que busca ser la renovación de Antioquia. No
falta sino que diga: “Lo hicimos en
Medellín, ahora le toca a Antioquia”. Él se llama Luis Pérez Gutiérrez.
No hay municipio en donde no se hable de
Luis Pérez, el exalcalde de Medellín, el mismo de la vajilla de 100 millones y
de la operación Orión, en la Comuna 13. El mismo del escándalo en 2011 cuando,
al parecer, recibió apoyos de grupos de desmovilizados que seguían
delinquiendo. Alonso Salazar lo denunció. No pasó nada. Alonso fue destituido
por la Procuraduría. Luis Pérez se retiró a hibernar y ahora regresa como
candidato a la gobernación de Antioquia.
Luis Pérez Gutiérrez, ¿el gobernador que
necesita Antioquia? ¡Vaya, vaya!
Los caciques, políticos de diferentes
tendencias, jubilados de la política, exalcaldes, alcaldes y candidatos dicen
estar todos con Luis Pérez, porque él es la renovación que Antioquia necesita.
Nada más ridículo. ¿La renovación de qué? Deberían decir el regreso de la
‘camaradería’.
Sé que me tildarán de fajardista, pese a
no haber votado por Sergio Fajardo en 2011, o de uribista, siendo un crítico
acérrimo de Uribe y del Centro Democrático. Nada más desacertado. Mi opinión
sobre Luis Pérez se resume en una frase: el regreso de la politiquería a La
Alpujarra. En esta columna iré despejando algunas dudas.
El escenario político de Antioquia no
puede verse como el ‘tercer round’ entre Santos y Uribe, como lo definen medios
capitalinos, razón a la que le atribuyen el aval Liberal y de Cambio Radical,
mientras se define el de LA U, sumado a los parapolíticos de Opción Ciudadana,
para Luis Pérez. Él no encarna la figura del gobernante visionario que necesita
el departamento.
Después de cuatro años de ‘vacas flacas’
para el apetito burocrático de la Asamblea de Antioquia y de los alcaldes, qué
mejor opción que un candidato a la gobernación que se comprometa a lo que ellos
necesitan: la repartija y la entrega de contratos para ejecutar en los
municipios. Ahí podrían ver regresar el tan anhelado 10 o 15% de coima a la que
estaban acostumbrados. Pérez descentralizaría la contratación para que los alcaldes
ejecuten. Y también derrochen.
No es por echarle flores a Fajardo pero
sí reconozco que su modelo de contratación, reconocido por Transparencia por Colombia, ha sido exitoso. Se descongestionaron
los pasillos pidiendo contratos y se abrió espacio para proponentes con papeles
en regla que nunca habían contratado obras públicas. ¡Y cómo pues! Ya los
contratos tenían nombre.
A eso le juega la clase política de
Antioquia. No se me haría extraño que el Centro Democrático, en donde adolecen
de candidata a la gobernación, como es Liliana Rendón, de quien se rumora será
obligada a dimitir de la candidatura uribista, cojan camino hacia la campaña de
Luis Pérez.
¡La clase política volverá a ser una sola
familia!
Luis Pérez Gutiérrez, como bien lo han
dicho muchos de sus secuaces políticos, no tiene ninguna investigación penal,
disciplinaria o fiscal pendiente, pero sí tiene una inhabilidad moral para
aspirar a la gobernación, porque si ha sido mencionado por desmovilizados y
exconvictos de haber hecho alianzas para conseguir votos, algo de cierto debe
tener todo eso, como bien lo documenta el investigador Juan Diego Restrepo en Las vueltas de la Oficina de Envigado,
libro recién publicado.
¡Lo importante son los votos! ¡Apoyos
vengan de donde vengan!
La visita del expresidente César Gaviria
a Medellín, a darle ánimos al candidato Eugenio Prieto Soto, quien aspira a la
alcaldía, también podría interpretarse como el apoyo a Luis Pérez, quien logró
que líderes políticos como Horacio Serpa y Sofía Gaviria le dieran el aval,
pese a que han tratado, incluso haciendo volteretas de circo, por negarlo. A
ellos también les conviene.
Nadie se atrevería a retirarle un aval a
Pérez Gutiérrez, así el veedor departamental del Partido Liberal sea tan
incisivo. A él no, pero a candidatos honestos sí. El Partido Liberal, como lo
denunciaron en un medio impreso, está vendiendo avales. ¿Sepulcros blanqueados?
Ojalá me equivoque y el panorama político
se despeje para que Antioquia tenga el gobernador que se merece. No el que nos
tocó por componenda. Santos no puede seguir jugando con nuestros intereses.
Cola:
puede más el dinero y el poder político de alcaldes cuestionados que la
voluntad de políticos honestos por lograr un aval. En Heliconia, por ejemplo,
el Partido Liberal busca darle un aval al candidato de un alcalde que tuvo
nexos con alias “Don Bern” o “Don Adolfo”, y que además recibe apoyo de la
Oficina de Envigado. ¿O qué dice el señor Argeni Taborda? A él también se suma
el Conservador con Nidia Marcela Osorio, La U y Opción Ciudadana. ¡Qué belleza
de candidato!
Coletilla:
¿Y los avales de Yalí? Ninguno de los exalcaldes Raúl Hernando Roldán Pérez
(2004-2007) y Óscar Alonso Mira Jiménez (2008-2011) tienen las credenciales ni
la autoridad moral para aspirar de nuevo a la alcaldía. Cada uno de ellos tiene
un prontuario de investigaciones en la Fiscalía. No tiene hoja de vida, sino
prontuario. ¿Qué dicen los directivos del Partido Conservador y Cambio Radical,
partidos ante quienes ellos buscan el aval? ¡Cínicos!
[Publicado el 24 de junio de 2015 en www.bajolamanga.co y blogs El Espectador]