La corrupción que enreda al Secretario de Tránsito de Yarumal
La
sesión del Concejo de Yarumal del día de ayer (9 de febrero de 2017) fue el
escenario en donde el Secretario de Tránsito y Transporte, Juan Fernando Vélez
Palacio, presentó el informe de gestión para el 2016 de su dependencia. Las
cifras tan alentadoras, producto del incremento del número de guardas de
tránsito (de 3 a 9), no fue suficiente para calmar el ambiente tenso que se
vivía en el recinto ante la expectativa de las denuncias de corrupción que
haría un concejal, de quien me referí en otra nota.
Marleny
Lopera Herrera, de la Alianza Verde, dio puntadas en cuanto a los presuntos hechos
de corrupción que rodean al secretario de tránsito y al traslado interno de una
funcionaria que lleva 28 años laborando en el municipio de Yarumal. Por su
parte, Cristina Suárez Salazar, del Centro Democrático, se refirió a los
estudios sobre los Puntos de Parqueo Regulado, el Plan de Movilidad y al número
de nuevos vehículos matriculados.
El ambiente se tornó más tenso cuando el concejal Virgilio Orlando Vélez Aristizábal, del Partido Conservador, tomó la palabra e inició su intervención de manera seria y desglosando unas denuncias que quedaron en el ambiente:
1- Choque de Renault 9 con
una vehículo tipo buseta de una reconocida empresa, conducida por un ciudadano
yarumaleño con grado de alcoholemia alto. ¿Qué pasó con éste caso? Hay muchos
interrogantes, yo puedo hacer 10 a renglón seguido.
2- ¿Qué pasó con un conductor
de Angostura conduciendo una buseta de servicio público con estado de
alicoramiento alto y afiliada a una prestigiosa empresa local? ¿Quién intervino
en el caso para no corresponder a la sanción?
3- ¿Qué pasó con los
historiales de los vehículos que en su gran mayoría se envían por medio de una
prestigiosa empresa a nombre del usuario y luego se cobra a través de giro a
nombre de empleados del tránsito y cuyo valor parecer oscilar entre $40 y $50
mil pesos? Pero hay más: aparentan algunos como pagos en la Tesorería municipal
y otros en las oficinas del tránsito. Explico: mandan unos para despistar el
enemigo y los otros los cobran en la oficina del tránsito. Tengo pruebas.
4- Los formularios de RUNT y
compraventa de vehículos cuestan $1000 pesitos comprándolos al por mayor,
óigase bien…venden a $10.000 pesos el parcito… ¿Quién coloca la inversión
inicial y por qué el tránsito, para éste pequeño negocio, lo usan como
trampolín?
5- No me concuerdan dichas
transacciones, que también puedo soportar, de arreglo de la mayoría de comparendos
con la Tesorería del municipio. Verbigracia algunos que poseo en este momento y
para ilustrar debería mostrarlos y que queden en manos de quien deba
investigar.
6- ¿Por qué se envían
trámites de vehículos y no pocos, a otras partes, y desde allí se origina un
giro a nombre supuestamente de un funcionario de su oficina y nunca se sabe
cómo entran a las arcas del tránsito y a la tesorería? La gran mayoría
poseedores y tramitadores de vehículos saben a qué me refiero. Y esa gente está
dispuesta a dar la cara y responder por ello.
7- ¿Qué pasó con el software
Quiplux los días 17 y 18 de enero de 2017, se perdió la información, por qué si
en este programa de carga toda la información de comparendos, pagos, acuerdos
de pago, la información sobre el SIMIT, los fallos contravencionales? ¿Por qué
el 17 se trabaja en el programa y el 18 no aparece nada? Argumentan que el
sistema está caído. ¿Y entonces la información? Venga dentro de 8 días.
Se
argumenta además que no hay copias de seguridad. Hay muchas preguntas que
resultan de estos cuestionamientos y usted señor secretario de tránsito es
quien debe resolverlas, presumiendo su inocencia.
8- ¿Por qué se cae el
sistema?
9- ¿Por qué no hay copias de
seguridad? Menos mal que ya había dicho que las redes del tránsito la habían
cambiado el año pasado (2016).
10- ¿En manos de quién está
esa responsabilidad, se puede manipular la información de acuerdo a las manías
del funcionario de turno?
11- ¿Por qué hay tantos
documentos bolsilleros y sin ningún control de dinero que no se registran,
dónde van a parar eso dineros, por qué se manejan cuentas personales por
servicios prestados por el tránsito y no concuerdan los ingresos con las
consignaciones de la tesorería municipal?
12- ¿Esas platicas están destinadas
a cubrir otros gastos y nosotros nos sabemos, estos gasticos están permitidos
por nuestra legislación, será que con ellos podemos comprar desayunitos,
empanaditas y mecaticos?
Las
denuncias, cada una de ellas sustentadas en documentos que mantuvo en su
escritorio y que serán entregadas a los entes de control, como son la
Personería Municipal, la Fiscalía General de la Nación y la Contraloría General
de Antioquia, no fueron respondidas por el Secretario de Tránsito, quien dejó
constancia que hará los descargos cuando sea notificado de las investigaciones:
“no me sentí en una rendición de cuentas
sino en una acusación”, atinó a decir Juan Fernando Vélez.
Cada punto al cual se refirió el concejal
Virgilio Vélez coincide con mi publicación ¿CORRUPCIÓN Y ENRIQUECIMIENTO
ILÍCITO EN EL TRÁNSITO DE YARUMAL?, en donde denuncié lo que pasaba en la Secretaría
de Tránsito de Yarumal: El delito de cohecho es muy
grave si se lee desde la definición: “delito que comete un servidor público al recibir o solicitar una dádiva,
utilidad o acepte promesa remuneratoria, de forma directa o indirecta a cambio
de realizar u omitir un acto relacionado a su cargo”. Le cae el dedillo al abogado Vélez Palacio.
Ahora
será la Personería de Yarumal quien deberá investigar con celeridad cada una de
las acusaciones y revisar las pruebas aportadas por el concejal Vélez
Aristizábal, así como de la Fiscalía, quien deberá determinar qué delitos
cometieron quienes desviaron recursos públicos hacia cuentas personales. Por lo
pronto, y así lo manifiestan muchos ciudadanos, el secretario Juan Fernando
Vélez Palacio debería renunciar a su cargo para facilitar la investigación y no
interferir. O mejor, el alcalde Julio Areiza debería declararlo insubsistente.
Yarumal es el reflejo del país cuando hay un funcionario público cuestionado
por corrupción: nadie renuncia.