La ASI y el negocio de los avales
La Alianza Social Independiente (ASI),
una mutación de la Indígena, se ha visto cuestionada en los últimos meses por
una serie de situaciones que viene al caso mencionar porque dejan muchas dudas
en cuanto a cómo se manejan los avales, si es por méritos de los candidatos o
por el ‘billete’ que se ofrezca, como es el caso de Yarumal, en donde el aval
le será asignado a un precandidato uribista-santista-vargasllerista que
aterrizó en ese partido por una negociación turbia, como puede verse en la
prueba de un pantallazo de un chat.
Julio Aníbal Areiza Palacio ha sido
concejal de Yarumal por el Partido Liberal, luego por el Partido de la U
(2008-2011), y candidato a la alcaldía por la misma colectividad en las
elecciones del 30 de octubre de 2011. Después de haber sido derrotado en las
elecciones hizo alianza con el alcalde entrante, Rodrigo Jaramillo Villegas,
quien fue destituido el 29 de marzo de 2012, por lo que los acuerdos a los que
llegó en compañía de sus cinco (5) concejales: 4 de La U y uno del Partido de
Integración Nacional (PIN), no pudieron finiquitarse por la convocatoria a
elecciones atípicas.
Según pude conocer de primera mano, en
ese momento, la negociación de los concejales fue de veinte puestos para cada
uno y unos contratos para el excandidato Areiza Palacio y para el contratista
Dairo Darío Torres Marín, con el compromiso de elegir como presidente del
Concejo a Diego Roldán Jaramillo y como personero municipal a Juan Felipe Botero
Betancourt, en realidad sucedió. No lograron disfrutar nada ante la destitución
de su nuevo socio político.
Como si fuera poco el político Julio
Areiza y el contratista de la ESE Hospital San Juan de Dios, de Yarumal, Dairo
Darío Torres Marín, se ven envueltos en un escándalo por la compra de un aval y
la promesa de pago: entregar la gerencia de la empresa de servicios públicos
Aguas del Norte S.A. E.S.P., todo con el propósito de llegar a la alcaldía de
Yarumal, disputándosela con otros cuatro candidatos.
Antes de buscar el aval de la ASI para
la alcaldía de Yarumal, Julio Areiza estuvo
buscando respaldo del Partido de la U, Centro Democrático, Cambio Radical, Opción
Ciudadana y, ante la negativa de todos, buscó lo más fácil:
ofrecer dinero a un concejal de la ASI y comprometer como una empresa pública.
Si esto no es corrupción, entonces qué lo es. Está bien que todas las alianzas
políticas llevan implícita un apoyo económico, una retribución con burocracia y
la entrega de una secretaría de despacho para tener representación en el poder.
Lo que no contaban los políticos era
que sus artimañas iban a quedar al descubierto a través de un chat privado
entre el candidato Julio Areiza Palacio y el contratista Dairo Torres. (ver denuncia)
Inicialmente el candidato
de la ASI para la alcaldía de Yarumal iba a ser Joaquín Emilio Zapata, exconcejal
liberal 2008-2011, quien estaba siendo respaldado por el excandidata a la
Cámara y ahora aspirante a la Asamblea de Antioquia, Berenice Bedoya. Joaquín
Zapata declinó a su aspiración y le cedió el aval de Julio Areiza. Ahí van casando
las piezas del rompecabezas.
Un partido como la Alianza
Social Independiente (ASI), con sólo dos congresistas, funciona como una
empresa electoral que otorga avales y le genera rentabilidad a sus directivos,
como es el caso del director Alonso Tobón Tobón.
Esta situación fue vivida
en carne propia por el concejal de Medellín por la ASI, Luis Bernardo Vélez,
quien aspiraba a ser el candidato a la alcaldía por dicho partido. Por una triquiñuela
el aval le fue retirado y asignado al exalcalde Alonso Salazar Jaramillo.
¿Cuál es el negocio de
éstos partidos con los avales? ¿Quién sirve de veedor a la asignación de los
avales y las calidades de los candidatos? ¿Dónde está en Consejo Nacional
Electoral?
Lo más particular es que
el candidato Julio Areiza Palacio aparece mencionado en el informe Elecciones 2015:
mafias en cuerpo ajeno, de la
Fundación Paz y Reconciliación, publicado el 1° de junio de 2015 en Caracol
Radio. (ver ficha de PARES)
¿En manos de quién se está
jugando el futuro político de Yarumal? ¿Es aceptable que los candidatos
negocien bajo la mesa la entrega de entidades públicas que luego serán
burocratizadas con clientelismo y visos de corrupción? No es aceptable. Y los
ciudadanos deben indignarse ante un tácito acto de corrupción.
La ASI debe responder ante
dichos señalamientos y ver si accede a otorgar el aval. Si deciden mantener el
aval, por negocio, como es costumbre, deberán llevar sobre sus hombros una
estela de cuestionamiento. Fueron cómplices de un acto inmoral.
Las elecciones del 25 de
octubre estarán marcadas por una lista de candidatos con hojas de vida que más
bien parece su prontuario. Los partidos se han hecho los de la vista gorda para
depurar las manzanas podridas. Puede más el afán de poder que la elección de
candidatos honestos.
[Publicado en Bajo la Manga el 1° de julio de 2015]