¿Y DÓNDE QUEDÓ EL UNANIMISMO POR LA PAZ?

Mañana jueves comienza el segundo tiempo del gobierno Santos, reelegido por siete millones de colombianos que se unieron al unanimismo por la paz, entregándole un mandato claro de negociación con las Farc, en el proceso que se surte en La Habana, y del que hemos visto pocos avances. Ahora, cuando el entuerto con las víctimas se está haciendo visible, esos que dieron el voto por la paz, lamentan el estado de genuflexión en que se encuentra el gobierno, quien tibiamente habla de levantarse de la mesa. Pero no. Santos no se va a levantar de la mesa, porque estaría dando visos de traición. Y sin arrancar el gobierno.

El globo de la paz que catapultó a Santos en la segunda vuelta se desinfló.

Leer en las páginas de opinión comentarios de diversos columnistas, santistas y neosantistas, porque de los uribistas ya sospechamos qué van a opinar, en donde asumen que Santos los engañó, deja mucho qué desear. Todo fue un fraude para que los electores le firmaran una letra en blanco.

“…Si la paz no se firma, porque al Presidente le toque levantarse de la mesa o porque lo haga la guerrilla, quedará seriamente cuestionado el motivo por el cual reelegimos a Santos”. María Isabel Rueda (El Tiempo, 3/8/14).

“…Al contrario de lo que pregonó Santos y coreó su orfeón de amigos de la paz durante la campaña electoral, las Farc no reconocen que sus salvajadas causaran sufrimiento alguno. Salud Hernández Mora (El Tiempo, 3/8/14).

“…Siete semanas después de la reelección de Juan Manuel Santos, salta a la vista que muchos de los anuncios del Gobierno, en tiempos de campaña, sobre avances con las Farc y el Eln, eran fuegos artificiales…”. Mauricio Vargas (El Tiempo, 3/8/14).

Escuchando los informes presentados por Santos y su gabinete, en una rendición de cuentas en que brilló la demagogia, y faltaron los resultados, pude confrontar la mediocridad de este gobierno. Y así lo reeligieron. “…las locomotoras de las que el presidente Juan Manuel Santos hizo tanto ruido al principio de su mandato, muchas ni siquiera arrancaron y otras están a medidas…”, decía El Colombiano (3/8/14) hace unos días.

Como en el primer tiempo Santos no hizo nada significativo, sino que nos metió en la vaca loca de la paz, mintiéndonos mientras negociaba con las Farc en La Habana, es previsible que ahora, con el cuento de la tan sonada firma de la paz y terminación del conflicto, tampoco haga nada. El gobierno de los anuncios, las vanidades y la política cosmética.

¿Quiénes representan a las víctimas de las Farc? Esa es una pregunta que será respondida con evasivas por quienes están haciendo el filtro para escoger a quiénes llevar a La Habana. Es una lástima que los resultados de la Ley 1448 de 2011 (uno buen gesto de Santos) esté siendo sepultado por un proceso que no promete ningún futuro.

No es que sea pesimista, de ninguna manera, pero era previsible que este gobierno que irá hasta el 2018 es un fraude. Como decía hace poco un columnista de este portal: ‘fue gol de Santos’.

¿Para dónde vamos? No sabemos. Ahora tocará esperar las reacciones de las Farc ante la decisión de la Corte Constitucional de cerrarle la participación en política a quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad. El puerto para este barco está bien lejos.

Coda: como los ministerios con que Santos debe saciar el apetito de los partidos no son suficiente, ahora piensa dividir el de defensa y de comercio exterior. ¿No se le ofrecerá revivir el DAS para emplear a los desmovilizados que supuestamente saldrán del monte?

Codito: en la última semana no he podido encontrar un columnista de opinión de El Tiempo, El Colombiano y El Espectador que defienda a Santos y su proceso de paz. ¿Se acabó el bombón de la campaña?

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