TERCERA VÍA: ¿EGO O PROYECTO SANTISTA?
Si no estuviéramos en Colombia y nuestra
economía no estuviera manejada desde todos los flancos por el neoliberalismo,
modelo económico introducido al país por César Gaviria Trujillo, el aliado de
Santos, hasta yo creería que es posible que el reelegido gobernante sería capaz
de inocular el modelo de la Tercera Vía, modelo de pensamiento
político-económico creado por Anthony Giddens, que busca ser alternativo al
capitalismo. Un contrapoder al modelo económico que ha imperado durante más de
tres siglos.
En
palabras sencillas, la Tercera Vía es un pensamiento de centro-izquierda que
busca la implementación de cambios económicos y reformas sociales que vayan en
beneficio de la población, impactando en el empleo, la jornada laboral y las
políticas públicas de lucha contra la pobreza.
Ahora,
veamos qué propuso Santos, que habló de este tema recién posesionado en su
primer mandato, en 2010: “mi
propuesta está orientada a una redistribución de los recursos, dirigida a los
más pobres, pero no asistencialista, sino con educación y que cree empleo”, (La
tercera vía de Santos. Semana, 28/6/2010).
Si Santos fuera fiel a
lo que promulga como renovación del pensamiento político no habría promovido
las 100 mil viviendas gratis, un proyecto abiertamente asistencialista, que en
este segundo gobierno se ampliará a 300 mil. ¿Y los cupos de Más Familias en Acción?
La redistribución de
los recursos se camufló en la Ley de Regalías, repartiendo la mermelada de los impuestos
recaudados por explotación de los recursos naturales, ya no solo en los entes
territoriales donde se produce, sino entre todos. ¿Y la reforma agraria? ¿Por
qué no se ha implementado un proyecto de impuesto al patrimonio para quienes
más dinero tienen?
En Colombia
funcionaría como alternativa al neoliberalismo no la Tercera Vía, que es un
modelo promovido por un burócrata como el exprimer ministro inglés Tony Blair y
Bill Clinton, exgobernante del país que impone el capitalismo, sino la propuesta
revolucionaria de Thomas Piketty y su libro El
capital del siglo XXI en el cual propone subir impuestos “del 0,1 o 0,5 por ciento a las fortunas de
menos de un millón de euros.; de 1 por ciento para los patrimonios entre 1 y 5
millones de euros; de 2 por ciento para los casos entre 5 y 10 millones de
euros y entre el 5 y 10 por ciento para los que tiene cientos de millones”.
Ahí caerían las
familias Ardila Lülle, Sarmiento Angulo y Santo Domingo. Eso no le conviene a
Santos.
Ahora que Santos ha
alineado a los líderes de izquierda y creado un frente de la paz, cree tener
soluciones de fondo para zanjar un modelo económico que se acomode al
postconflicto, ahora que estamos en un proceso de paz, pero no es tan fácil,
como pudimos verlo en la visita de John Biden, vicepresidente de EE. UU., dos
días después de la victoria de Santos. El dueño de la finca vino a cerciorarse
del guion que deberá seguir Juan Manuel para su segundo periodo.
El neoliberalismo
rampante y la política privatizadora a la que tanto se ha opuesto el senador
Jorge Robledo, y que Santos sabe aplicar a la perfección como economista, no
sufre ninguna contraposición con el sistema política de la Tercera Vía.
Ahora, en medio del
populismo, Santos habla de la Tercera Vía con Prosperidad para Todos. Un híbrido bastante loco.
Por más intentos de
desmarcarse de la política estadounidense nuestro país debe cumplir con los
parámetros del Fondo Monetario Internacional (FMI), para poder aplicar para las
políticas de crédito, por lo que en los cambios en educación y el empleo que
promete Santos deben tenerse en cuenta, dentro de las asesorías del FMI, el
cambio de modelo y las estrategias de mejoramiento de la educación, en conjunto
políticas de formalización del empleo. Sin eso no habrá avances.
Ahí están los
resultados de las pruebas PISA. ¿Comenzamos por ahí?
No estamos para
cuentos, Santos, mejor póngase a trabajar, en vez de experimentar y creerse en
Marx colombiano. Usted hace parte de la misma cantera de economistas que han
dado línea de cómo se aplica el capitalismo.
El evento de la
Tercera Vía, en Cartagena, es la respuesta de Santos a la izquierda: los usé
para reelegirme, no los necesito. Él es de derecha, como Clinton y Blair, dos
demócratas capitalistas.
La Tercera Vía no será
un proyecto, sino un ego santista, alimentado con anuncios.