PETRO, SYLLABUS ERRORUM


“Confieso (…) que el liberalismo es pecado, enemigo fatal de la Iglesia
y reinado de Jesucristo y ruina de los pueblos y naciones (…) 
deseo que en el salón donde se expone mi cadáver (…)
se ponga a la vista de todos un cartel grande que diga:
 El liberalismo es pecado”.
San Ezequiel Moreno, Últimas disposiciones (1906).

¡Aleluya! ¡Cristo Redentor! Ayer lunes, mientras el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, leía el fallo de destitución e inhabilidad por 15 años para ocupar cargos públicos, proferido por su despacho, contra Gustavo Petro, alcalde de Bogotá, no vi a un hombre, sino a un santo. Él, el magnánimo Alejandro, es la fiel figura de san Ezequiel Moreno, quien se batió a muerte a principios del siglo XX con el General Rafael Uribe Uribe, moteando como pecado imperdonable esta máxima: “El liberalismo es pecado”. Como respuesta a san Ezequiel Moreno el General Uribe Uribe escribió un libro memorable que aún pervive: “De cómo el liberalismo político no es pecado”. Un duelo a muerte por defender el pensamiento.


¡Oh, san Ezequiel, bienaventurado tu pueblo! Nos has enviado a tu siervo Alejandro para limpiar a Bogotá del comunismo y la orfandad. Tú, amado Dios, encarnas en Ordóñez.

El fallo del Procurador contra Petro no está fundamentado en la doctrina jurídica, de ninguna manera, sino que son páginas memorables de su tesis de pregrado como Doctor en Derecho:“Presupuestos fundamentales del Estado católico”, porque tiene este epígrafe que falta en cada documento emitido por el ente disciplinario: “Dedicatoria: A nuestra Señora la VIRGEN MARÍA… suplicándole la Restauración del Orden Cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo…”. El descubrimiento de la tesis se le debe a Mauricio Albarracín, columnista de La Silla Vacía.

No hay ninguna distancia ideológica entre lo que defiende Ordóñez y lo que en 1864 la Santa Sede llamó el Syllabus Errorum (Listado de Errores), en el cual se condenaban las teorías erróneas que se habían venido implantado en la sociedad.

La destitución de Petro es una minucia ante la lista de pecados que el Procurador le tiene indiciados en el Syllabus de su despacho, tal y como lo expone en su tesis: “Cuando las leyes tienen por objeto lo que es bueno o malo por naturaleza, la misión del legislador civil se limita a lograr, por medio de disciplina común, la obediencia de los ciudadanos a los preceptos naturales. Las leyes humanas derivan del derecho natural de modo inmediato y directo…”.

Cómo permitir que un gobernante acabe con la tradición taurina, cierre la plaza de toros la Santamaría, convierta el Bronx en un centro de recuperación de drogadictos, regale marihuana con fines terapéuticos, promueva el carnaval de la diversidad sexual, regale agua potable a los pobres actuando como un populista, saque de las calles los caballos que por años fueron zorras de carga, formalice el trabajo de los recicladores, saque del negocio de las basuras a la aristocracia capitalina, recoja una perra y la ponga a vivir en el Palacio de Liévano, le dé trabajo a una transexual, permita que en el Concejo hayan concejalas lesbianas, ponga al servicio del comunismo y la izquierda el canal público Canal Capital, además de poner en ese puesto a un comunista como Hollman Morris. No. ¡Es una locura! El Procurador debía tomar cartas en el asunto y cortar de tajo la amenaza en que se estaba convirtiendo Petro. ¡Abajo la masonería! ¡Viva Cristo Rey!

San Ezequiel Moreno, santo de devoción del Procurador.

Para entender por qué el Procurador destituyó a Petro es necesario leer su libro Hacia el libre desarrollo de nuestra animalidad y su tesis de grado, donde plantea la defensa del Estado teocrático, porque la autoridad viene de Dios y las leyes naturales no pueden contradecirse. Quien contradiga el orden natural debe ser destruido, porque es un criminal.

La respuesta a la inquietud de por qué Ordóñez defiende la cruzada contra el liberalismo está en su adoración a san Ezequiel Moreno, de quien ha dictado conferencias como esta: “San Ezequiel Moreno Díaz: Defensor de los Derechos de Cristo Rey”, en México, “la tierra de santos mártires que ofrendaron su vidas en defensa del reinado social de Cristo Rey”. (Ver video:http://www.youtube.com/watch?v=AZqbzcsYpXM).

Al final, quién es el jefe del Ministerio Público: ¿Dios? ¿Ezequiel Moreno? El Todopoderoso Alejandro Ordóñez. La Procuraduría es el pararrayos del Espíritu Santo.

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