¡OH, SANTOS, HIJO DE LIBERALES!

La encrucijada en el alma, ese superyó que puso de moda el expresidente Uribe cuando decidió aspirar por tercera vez a la presidencia, deseo al cual se le atravesó la Corte Constitucional, ahora aborda a Juan Manuel Santos, quien no sabe si reelegirse para así aspirar a ser Nobel de Paz, o resguardarse en los cuarteles de invierno, escribir sus memorias y explicarse a sí mismo por qué es un traidor de su clase. Ojalá fuera cierta tanta dicha.

Pues no. No. No es así como pensamos.

Todos pensábamos que Santos esperaría hasta el 25 de noviembre para darnos la noticia, que no es noticia, porque se daba por hecho que utilizaría el aparato estatal, como lo hizo Uribe, para reelegirse, pero su escudero Gabriel Silva, Exministro de Defensa, infiel a Uribe, ahora impulsor del gobierno de la mermelada, hizo el anuncio en su columna Ya llegó la hora publicada en El Tiempo (18/11/13).

Así están las cosas.

Sin lugar a dudas Juan Manuel Santos, el presidente del “paro no existe”, se presentará a las elecciones presidenciales de 2014, que están para alquilar balcón, porque él tiene cómo aceitar la Fundación Buen Gobierno, su centro de campaña, además de darle dádivas a los partidos que forman parte de lo que queda de la Unidad Nacional, que aún no sabe si hacerse reventar de tanto clientelismo o defender lo que les resta de dignidad al lado de Uribe y su nuevo movimiento que, gústele o no a la izquierda y al santismo, logrará un caudal electoral importante y manejará a su antojo el Senado.

No sé si existe un país más desgraciado que el nuestro, con un presidente que improvisa, niega intentos de atentados terroristas contra el líder de la oposición, lo cual es gravísimo, porque la muerte del líder podría generar el estallido de una guerra civil. ¿En qué país el Ministro de Defensa es desautorizado por su jefe para evitar roces con un grupo al margen de la ley que mientras negocia, también masacra?

Entre ríos de sangre también vive la carroña.

No sé, definitivamente, dónde va a conseguir Santos la mitad de los ocho millones de votos que obtuvo, así fueran endosados, en el año 2010, si muchos de quienes lo acompañaron en las elecciones hoy están en otros movimientos alternativos o en la oposición. Me atrevería a apostar que Santos no ganará en primera vuelta presidencial.
¿Un Santos derrotado ganará en segunda vuelta?

Es esperanzador ver la reaparición de líderes de la Unión Patriótica, quienes además de relanzar su plataforma política, también anunciaron su candidata presidencial: Aída Abella. Así como el líder papero César Pachón, quien puso en jaque al gobierno nacional con la “revolución de las ruanas” en el pasado paro agrario, quien aspirará a la presidencia por un movimiento que conformaron los cuadros regionales de Dignidad papera.

¡Oh, Santos, hijo de liberales! ¿Por qué has engañado a tu pueblo? ¿Cuál es tu estrategia para mantenernos en letargo permanente en cuanto al proceso de paz de La Habana? ¿Qué tanto negocias que no das noticia de cuáles son los logros? Tú, fiel al estilo inglés, nos vendes entre mano y mano.

No alcanzo a imaginarme cómo serán las reacciones de los ciudadanos en el momento en que se produzcan hechos que alteren el curso normal de las conversaciones de paz, estando en campaña política, mientras Santos trata de armar un artificio de distracción y avanza en su campaña de reelección.

Colombia, un barco a la deriva en medio de la turbulencia.

¿Qué nos espera? Desesperanza. Así estamos en esta época política, en que todos nos prometen la refundación de la patria –al estilo de las AUC-, mientras hacen negocios para tomarse el Congreso, vender los contratos y aniquilar la moral que aún sobrevive en los pilares de la democracia.

Santos, el Congreso y las Ramas del Poder Público, estandartes del Estado, son parte de la tragedia a la que nos llevará una reelección.

¿Salvación? Aún no se avizora.

[Publicado en Bajo la Manga el 20 de noviembre de 2013]

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