[Antecedentes y crisis humanitaria del
municipio de Briceño, Antioquia, donde fue asesinado el periodista Mateo Pérez
Rueda, de Yarumal, quien dirigía el medio digital El Confidente]
Hacía más de diez años no iba a Briceño,
Antioquia. En 2016 fue la última vez que estuve cuando hacía seguimiento para
la Fundación Paz y Reconciliación de los proyectos piloto de desminado
humanitario en la vereda El Orejón y el piloto de sustitución de cultivos en la
vereda Pueblo Nuevo. Allá conocí a Abel Ayala Orrego, Cabuyo, quien meses
después reviviría el extinto Frente 36 de las Farc en Angostura, Campamento,
Anorí, Guadalupe y algunas veredas de Briceño.
Pese a no ir a Briceño nunca me he desconectado de su realidad
social y política. Fui yo quien denunció el “Pacto de Anorí”, en 2023, cuando
desde la jurisdicción de Campamento y Angostura, en la vereda La Milagrosa,
citaron a los candidatos a la Alcaldía de Briceño para condicionarlos sobre su
aspiración política. Luego les exigieron el pago de $100 millones de pesos para
poder aspirar. Fui yo quien denuncié el “impuesto” que las Disidencias le
pusieron a la panela y la imposición del carné que debían portar los campesinos
como salvoconducto para movilizarse.
Ese mismo año –2023– el jefe de extorsiones de dicho Frente, alias Primo
Gay, comenzó a extorsionar al alcalde de Yarumal con el pago de $150
millones de pesos. Como el alcalde no accedió le pintó la portada de su finca
con mensajes alusivos a la organización y le hizo llamadas intimidatorias para
anunciarle que había minado su finca.
Meses antes, en 2022, Primo Gay ajustició a tres jóvenes del
municipio de Campamento señalados de estar robando. Los “capturó”, los internó
en el monte, les hizo un video mostrando el “juicio de guerra” al que los sometió
y luego hizo difundir fotografías de sus cuerpos ajusticiados.
Ese es Primo Gay, hoy jefe de las Disidencias del Frente 36 de
las Farc en Briceño, donde fue premiado por Leo –o Firu–, recluido
en la cárcel de Cómbita, Boyacá, y de Calarcá. En Briceño el cabecilla Primo
Gay comenzó a ampliar sus dominios a San Andrés de Cuerquia y Toledo,
además de algunos corregimientos de Yarumal como Ochalí, El Llano y La Loma. Chalá
hace parte de las Disidencias del Frente 36 de las Farc, afiliadas al Estado Mayor
Central (EMC) como línea Calarcá.
La llegada de Primo Gay a Briceño generó rencillas con Ramiro,
antiguo jefe del Frente 18 de las Farc en Ituango, a quien Primo Gay sometió
al destierro. Ramiro cambió de bando y se integró al Frente 18 que pertenece
a la organización de Iván Mordisco.
Los Frente 18, 36 y 5° de las Disidencias de las Farc, sean de Mordisco
o Calarcá, se enfrentan a muerte con el Ejército Gaitanista de Colombia
(EGC). Todos ellos se nutren de las rentas ilegales de la base de coca y la minería
ilegal. Hoy Briceño, en palabras del académico y analista Eduardo Pizarro, es
un enclave criminal.
Ese enclave criminal y la crisis humanitaria que está generando, con
desplazamientos forzados constantes e intimidación a la población, es lo que ha
generado operaciones militares del Ejército. Esos enfrentamientos y esa crisis
humanitaria fue la que quiso documentar el periodista Mateo Pérez Rueda,
estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Colombia, Sede
Medellín, quien se internó en la ruralidad de Briceño para hacer reportería. Nosotros
como periodistas, además de ver el paisaje y fotografiarlo, documentamos la guerra.
Por hacer periodismo, como lo aprendimos quienes nos hemos dedicado a
seguir los pasos de Germán Castro Caycedo, Alfredo Molano, Silvia Duzán, Jaime
Garzón y otros menos famosos como Luis Carlos Cervantes –de Tarazá– y Leiderman
Ortiz Berrío –de Caucasia–, fue asesinado Mateo.
Mientras el presidente Gustavo Petro habla de una disidencia del Frente que
controla Primo Gay, al mando de alias Chalá, para nosotros como
periodistas e investigadores del conflicto armado es el Frente 36 de las
Disidencias de las Farc de la línea Calarcá, integradas al EMC. Eso no
lo sabe la población. Un campesino no puede preguntar qué etiquetado tiene la
amenaza o de qué frente es la bala. La población solo sabe que en la vereda Palmichal,
donde fue asesinado Mateo, y en El Hoyo, donde fue encontrado su cuerpo, operan
Primo Gay y Chalá. En otras veredas está Ramiro.
El jueves 7 de mayo el periodista y fotoreportero Jesús Abad Colorado,
con quien fui a Briceño, pudimos ver cómo la población vive secuestrada y en
medio de la zozobra. El Viernes Santo en horas de la noche, antes de la procesión
del Santo Sepulcro, fue detonada una moto-bomba. En el trayecto de la vía de
Yarumal a Briceño es normal ver fachadas de las casas con mensajes alusivos al
Frente 5° Jacobo Arango de las Farc-EP. Ese Frente 5° es una estructura
criminal híbrida creada por Primo Gay, quien hace unos meses hizo circular
una fotografía en donde aparecía muerto e hizo difundir el rumor que había sido
abatido. Está más vivo que nunca.
Briceño, conocido como “el pesebre escondido de Antioquia”, está secuestrado.
Después de las seis de la tarde está prohibido transitar por las vías. Nadie extraño
puede internarse en la ruralidad y los movimientos de los campesinos son controlados
con drones. El Ejército Nacional está maniatado y la Policía no puede patrullar
más allá del área urbana. Mateo Pérez Rueda, como Jesús Abad y yo, fue a
Briceño a documentar la crisis. Él fue asesinado. Nosotros pudimos regresar,
después de la misión humanitaria, para contar lo que vimos y documentar la
crisis. Como periodistas tenemos la obligación de ser la voz de Briceño. Aquí
está mi testimonio.